14 may. 2017

Adrián Vela Gadea. Constructor de iglesias. Una aproximación a la arquitectura de la iglesia de Altea. Por Miguel del Rey

Adrián Vela Gadea. Constructor de iglesias.
Publicado en "Arquitectura Tradicional y patrimonio de la ribera del Xúquer", pag 64-71. Valencia 2017
Por Miguel del Rey

Quién es don Adrián Vela Gadea?
Fue un competente maestro de obras nacido en Benifaió en 1862 (1), especializado desde su juventud a la construcción de iglesias, empezando a trabajar en su oficio a los 21 años en la iglesia de Sant Pere de Moixent, obra del arquitecto Antonio Ferrer (Valencia 1850), con el cual mantendrá una estrecha relación a lo largo de su vida profesional.



En su biografía caben destacar dos  trabajos de juventud que marcarán claramente su larga carrera en el oficio de construir iglesias: la ya nombrada  iglesia de Moixent 1883 y 1892, y la intervención en la reparación de la bóveda de la Seu de Xàtiva con los arquitectos José Juan Camaña y Antonio Ferrer. Arquitectos que perfectamente pueden explicar su presencia en Altea, pues ambos son arquitectos diocesanos y la sombra del cardenal Benlloch es importante en este momento, como veremos, a lo que se une la presencia en Altea de Juan José José Juan
Camaña y Laymón como arquitecto de la Villa Gadea y su hermoso parque de gran valor paisajístico (1888). Por supuesto también debió incidir el hecho de que el párroco Don Juan Bautista Cremades fuera de Almussafes, coetáneo en edad y a la vez que Don Jaime Cardona, el maestro alteano que dibujo el croquis que conocemos de 1876, fuera a su vez titular de la misma población, inmediata a Benifaió.

 Mas tarde veremos sus obras en Valencia, iglesia de San Cristóbal, (1903) , Iglesia del Consuelo 8 1901-1910), Finalización de las obras de la Purissima Xiqueta en Benissa, tras la muerte de Fray Maeso Company, y en otras obras no contrastadas, pero donde evidentemente está su sello: El Hort de la Campaneta en Altea (sobre 1908) y la iglesia de Relleu?

Su presencia está contrastada por las referencias que la Crónica del Cura Juan Bautista Cremades nos da, recogida en la monografía sobre la Iglesia de Luis Fuster (2), cuando indica: el 29 de Abril de 1901 se da comienzo al derribo del viejo templo parroquial….., bajo la competencia de un "oficial" competente y práctico, buscando como director a D. Adrián Vela Gadea, que solicito no tener dedicación exclusiva, dejando como jefe de las obras a su hermano Julio Vela Gadea

Contexto social y político.-
Como hemos visto, desde el inicio de su profesión está ligado al arquitecto Antonio Ferrer (Valencia 1850) arquitecto diocesano próximo al también político y arquitecto, Juan José Camaña Laymón, arquitecto diocesano a su vez y también arquitecto de confianza del Marqués de Campo; persona muy activa en la profesión, pero no solo en ello, pues es diputado en Cortes y políticamente muy activo en los partidos de la derecha católica del momento. Hay que señalar que José Juan Camaña y Laymón, es el arquitecto de grandes obras para el marqués de Campo en Valencia, como:
-        Iglesia del Convento de las Salesas de la calle Visitación (1885). El director de las obras fue Antonio Ferrer Gómez pues José Juan Camaña estaba ausente por sus obligaciones políticas. Este convento desapareció después de la Guerra Civil.
-        Asilo del Marqués de Campo 1881-1884.
-        Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados (1888) en la Plaza de Santa Mónica.
-         A la vez, como hemos dicho, de obras para la alta sociedad del momento, como Villa Gadea en Altea, un edificio neopaladiano, elegantísimo, con un parque de gran calidad paisajística, que construye para D. Vicente Gadea, alteano, Rector de la Universidad, diputado provincial y presidente de la Sociedad de Amigos del país, intimo del Marques de Campo, del Cardenal Benlloch, y de Canalejas, el Presidente de Gobierno, quienes pasaron largas temporadas en la villa de Altea.


Contexto estético.-

Nos encontramos en un momento en el que hay que señalar una gran acción constructiva producto del rearme ideológico que sufre la sociedad española en las décadas finales  del siglo XIX y los inicios del siglo XX, lo cual se traduce en parte en la importancia de ciertos grupos políticos de corte religioso, humanista y filantrópico, a la vez que en la construcción de grandes templos y una remodelación importante de los edificios religiosos y de asistencia social.

Podemos encontrar varias tendencias que resumen el repertorio arquitectónico de los grandes templos que se construyen en el momento. El eclecticismo permite moverse entre los lenguajes que están en boga en ese momento: clasicismos neobarrocos y medievalismos neogóticos, incluyendo en ambos materiales propios de la industria y tecnologías del momento.

Entre las arquitecturas clasicistas y neobarrocas podemos distinguir la obra de Joaquín María Belda, en particular la iglesia del Carmen (C/ Alboraia en Valencia) de 1885, una iglesia que retoma los cánones neobarrocos, templos con una gran nave y cúpula particular, en la línea de las que vamos a ver a lo largo de todo el territorio valenciano.  Cúpulas casi semiesféricas, sin linterna, lejos de las secciones elípticas que repongan la deformación visual, quedando de esta manera muy bajas al ser observadas desde abajo. Cúpulas que incluyen la policromía en azules y blancos, tan característica del momento.

Una intervención en esta línea, ya fuera de tiempo, es la que propone veinte años después Francisco Mora, en la parroquia de Nazaret que construye el propio Ayuntamiento. Un templo que insiste dos aspectos: en el neobarroco del campanario y en la cúpula con sección similar, en este caso muy poco lucida, al no disponer de teja vidriada. Arquitecto que también tiene obra en Altea y de muy buena calidad.

Dentro del neogótico hay que distinguir al citado Antonio Ferrer con la iglesia de Moixent y a Fray Maeso Company, este con la iglesia de Beniarres y el convento de San Francisco de Pego. En 1917 construye esta fraile el Convento de misioneros franciscanos del camp de Morvedre, en colaboración con Fray Sebastián Ferrer, pero su obra principal será la iglesia de Benissa (1902-1929), con planos firmados por Vicente Pascual.

La influencia de todos ellos es muy importante en Adrián Vela, más en los aspectos compositivos y espaciales, pero no tanto en los estilísticos, y en particular en los campanarios, de los cuales se separa decididamente se las estilizaciones de catálogo neogóticas que el fraile-constructor, y los arquitectos de la época proponen en sus iglesias de la época

Ya un poco más adelante aparecerá una de las máximas obras del neogótico tardío valenciano, la obra de Joaquín María Arnau Miramón y Francisco Almenar, con el gran templo de San Vicente Ferrer para los Dominicos en Valencia.

Fijémonos en las cúpulas
.
En  las arquitecturas en las que interviene Adrián Vela podemos ver una constante: el tratamiento de las cúpulas: tanto en las trazas del tambor, como en la sección de las mismas, su conformación a gajos, y acabándose, a ser posible, en policromías vidriadas en azul y blanco.


Esta línea de diseño no es solo personal, la vemos en muchas de las obras de esta época, y se prolonga incluso los años posteriores a la Guerra civil, como podemos ver en la restauración de la cúpula de la iglesia de Xilxes, por Regiones Devastadas, tras la destrucción ocasionada por el frente de guerra situado en torno a Nules.

Hay que distinguir la iglesia conventual de san Cristóbal en Valencia, diseñada por Antonio Ferrer y construida por Adrián Vela, serán precisamente el referente de la iglesia de Altea en sus aspectos compositivos, matéricos y formales. A partir de ella se construye la Iglesia de Altea, cuyo encargo lo tiene dos años antes de terminar esta obra valenciana, aunque en la iglesia de altea encontramos un nuevo ingrediente, quizás producto del propio maestro de obras, si es que no se encuentra el arquitecto autor de la obra:  un ambiente de eclecticismo trufado de ciertas dosis de modernidad en aspectos tecnológicos y de aplicación de materiales novedosos (la influencia de José Juan Camañas, puede estar presente)

La Iglesia de Altea. Una intervención de Adrián Vela Gadea.
Su construcción tiene varios momentos que se dilatan en el tiempo:
1.- Ruina del templo renacentista (1617, por Damiá de la Cámara).
2.- Construcción en 1854 de la Capilla del Cristo.
3.- Construcción de un cuerpo de ábside, no se sabe bien por quien y bajo que dirección. Aparece un croquis que quiere ser primigenio de la iglesia; un dibujo detallado de don Jaime Cardona en 1876; croquis muy respetado en el proyecto definitivo acabado 35 años después. Una imagen de 1894 nos presenta el ábside ya construido en esta fecha. Hay documentación que nos indican de dádivas a la Iglesia en los años 1860, para continuar las obras de ampliación de la iglesia (3)
4.- Derribo del cuerpo principal del antiguo templo y construcción de la nave principal, crucero, cúpula y campanario del templo actual, intervención de Adrián Vela Gadea como Maestro de Obras, sin conocer un plano director. Intervención que cambia la sección del croquis de Jaime Cardona, al construir una potente y elegante cúpula; criticada por este en un primer momento y más tarde aceptada, vista la elegancia de la misma, el espacio interno y la potencia en el perfil de la villa de Altea.


Foto de M del Rey

El proceso de consolidación de la nueva iglesia de Altea.- Sobre el plano de Francisco Ricaud, este autor dibuja varios momentos del templo: 1.- estado original renacentista. 2.-  derribo del castillo y construcción de la Capilla del Sagrario en 1854, cuando el templo original entra en ruina. 3.- Templo en 1910, con la capilla del sagrario formando parte del crucero. (4)


Dibujo de M. del Rey sobre un plano de F. Ricaud de 1740 indicando tres momentos del estado del templo alteano: Inicial de 1617, en 1854 y en 1910. 

La capilla del Sagrario.-
La capilla, inaugurada en 1854, se configuró como edificio exento situado al suroeste de la antigua iglesia. Compuesta a partir de una geometría academicista de doble simetría, de un academicismo elegante, que define un gran espacio central con planta de cruz y cuatro capillas, cubierta con cúpula de sección elíptica y fuerte peralte que permite visualizarla como semiesférica desde puntos de vista próximos; cúpula revestida con teja curva vidriada en azul y blanco sobre la que se levanta una linterna estilizada. La arquitectura clasicista de su interior, de elegante factura y buenas proporciones, contrasta con la desnudez de sus volúmenes externos, de una sencillez franciscana que incluye una única puerta adintelada sobre la que podemos ver un arco de descarga acabado para no ser visto.

La capilla está llamada a tener un protagonismo particular en la futura configuración de la nueva iglesia que años más tarde sustituirá a la fundacional. Podemos señalar dos razones muy distintas:
-        por su ubicación y por su propia arquitectura. Su localización marcará las dimensiones y proporciones de la nueva iglesia, utilizando esta capilla como parte del crucero y asumiéndola dentro de su geometría.
-        Por otro lado las formas de su arquitectura interior, sus pilastras y capiteles corintios compuestos, marcarán la arquitectura interna de la futura iglesia, la cual abandonará los historicismos, más comunes en esta época, y se vinculará a estos temas academicistas de la capilla.

El croquis de Jaime Cardona


El croquis del maestro nacional alteano, titular de la escuela de Almussafes, es el de un templo, como dice: capaz, sólido, breve y económico. El maestro de escuela describe en 1876 un templo de una nave y capillas laterales, con crucero, parece que sin cúpula; eso sí, con girola y deambulatorio perimetral. Parece que propone algo más parecido a las voluntades franciscanas de austeridad formal y pobreza de materiales, que al templo finalmente construido.

La propuesta que nos aporta el croquis retranquea la fachada de la iglesia fundacional hasta colocarla alineada a la calle Mayor. Mantiene la alineación noreste de la nave de la iglesia primitiva y la amplia hasta poder ajustar la alineación de la nave con la línea de la capilla de 1854, utilizando a esta como crucero. No aporta detalles estilísticos, mientras que si nos ofrece secciones que nos hablan de la escala y dimensiones de la nave de la futura iglesia.

                                       La arquitectura de la Iglesia.-

El actual templo se completa apoyándose en parte en las trazas de la antigua iglesia, anexionando la Capilla de la Comunión, y reconstruyendo el antiguo ábside anexo a la iglesia fundacional. Se define como un edificio de una única nave con crucero y cúpula sobre tambor octogonal y nervaturas internas, cubierta por bóveda de cañón y arcos fajones, bóveda que se arista lateralmente para permitir luz desde ventanas a ambas lados. Los potentes contrafuertes definen capillas internas laterales. La fachada incluye doble campanario de bases cuadradas, de los cuales sólo se eleva el izquierdo. Todo ello, excepto la cúpula, responde al croquis original.


 Planta actual de la iglesia por M del Rey y J Rojo

 Estilísticamente se inscribe en un cierto eclecticismo clasicista que intenta, como hemos dicho, un diálogo con la capilla del Cristo, una opción atractiva estilísticamente, de manera que la arquitectura de la capilla, de formas y proporciones elegantes, se interpreta de manera particular en la nave.

Las nervaduras de las bóvedas y el acabado interno de la cúpula le restan parte de la rotundidad que encontramos en las limpias bóvedas de medio punto de la capilla del Sagrario, en la cúpula de gallón y en su linterna; formas en las que se aleja este nuevo templo de la capilla primigenia. Los capiteles se complican, las formas pierden rotundidad, sobre todo en la bóveda, al introducir las aristas para abrir los vanos de las ventanas superiores, perdiendo su linterna en una voluntad neobizantina de separarse de los códigos romanos. Soluciones muy habituales en el momento y practicadas habitualmente por Adrián Vela (5), como hace en otras iglesias (quizás la de Relleu, si se consigue conocer su autoría) aún no teniendo certeza documental, reúne las características propias de ser obra de este autor, etc.

                    Respecto a la estatuaria hay que indicar la existencia de una arquitectura contenida en la espacialidad del templo, arquitectura que  adquiere un protagonismo particular, barroquizante en el caso del altar mayor y su retablo. Hay que señalar un cierto exceso en la obra del escultor Melitón Gómez; protagonismo que en sus formas que llegan incluso a aproximarse a la idea de obra de arte total, desde una perspectiva casi podríamos decir operística, donde adquiere un carácter escenográfico, hoy transformado al haber pasado los pesados angelotes al altar norte del crucero.

Otro de los aspectos a reseñar en esta arquitectura, quizás atribuible directamente a Adrián Vela, o en su caso al arquitecto, hoy desconocido, es la existencia de algunos guiños modernistas, incluso protorracionalistas, potenciado quizás por lo inacabado de sus formas, dadas las vicisitudes económicas del proceso de construcción, con un final abrupto de la obra quizás por falta de recursos a partir de 1910. Cuestión esta que ha condicionado su arquitectura externa hasta adquirir cierta radicalidad romántica, cierto carácter “pintoresco”, próximo de alguna manera a postulados de la modernidad. Quizás aspectos no pretendidos de manera consciente por el autor de su arquitectura y menos por los promotores de la misma, siendo reflejo  del difícil momento en que se construyó.

                    Algunos de los aspectos  a destacar en esta arquitectura los podemos encontrar en la propia experiencia constructiva del edificio, en su potente y decidida volumetría y arquitectura exterior, en sus fábricas y aparejos, aspectos  que la separan decididamente de la arquitectura edilicia del pueblo de Altea, pero también del repertorio formal de la arquitectura religiosa del momento y destacan su monumentalidad, confiriéndole ese aire de modernidad que rezuma el edificio, donde:
-                Los revocos son sustituidos por fábricas vistas, mamposterías concertadas, sillarejos bien trabajados, impostas de sillares blancos y negros con el uso de la piedra del lugar.
-                Las fábricas de ladrillo se aparejan con un dibujo de punto de cruz, muy a la moda del modernismo que asume perfectamente la burguesía urbana, utilizando ladrillo macizo de buena calidad con dos tonos de color.
-                Las fábricas de mamposterías vistas de piedras calizas, se trabajan en algunos cuerpos de manera muy delicada, a la manera modernista, incluso con cierta impronta gaudiniana.
-                Las cubiertas tienen una particular importancia, tanto por el uso de escamas vidriadas en el revestimiento de la cubierta de la cúpula, cerámica adquirida en los hornos de D. José Ros en la fábrica de La Ceramo del camino de Burjassot de Valencia, como indica la memoria del cura Don Juan Bautista Cremades.
-                La cubierta de teja alicantina o marsellesa como fue cubierto en origen insistía en una definición potente de los planos constructivos, a la vez que una economía de medios propia del pensamiento que embarga la obra desde el inicio. Teja desgraciadamente sustituida en el tiempo tras la última restauración.



Quizás debiéramos incluir una obra doméstica de la misma época y atribuible a Adrián Vela, o al menos una parte de ella, las cúpulas y el oratorio del Hort de la Campaneta, coetáneo este cuerpo con la iglesia y construido por los mismos operarios y con los mismos materiales en sus cúpulas.


Notas:
1.- J.J. Cardona Ivars en su libro “Historia de la parroquia de Benissa”, Benissa 2002. nos informa sobre algunos aspectos de la vida y la obra de Adrián Vela.
2.- Luis Fuster Orts, “Anotaciones del Cura D Juan Bautista Cremades Peiró sobre la Construcción de la Iglesia de Altea”. Manuscrito del autor, fuente: Archivo eclesiástico de Altea.
3.- Barber D.y  Fuster L. : Estudios en proceso sobre el vaciado del Archivo eclesiástico de Altea. Inédito
4.-Dibujos sobre el Plano de la Villa de Altea de Francisco Ricaud de 1740, publicado en “Paseando por las alteas”, M. del Rey, 2016”
5.- La semejanza de formas, proporciones y materialización entre la cúpula de san Cristóbal en Valencia (1903) de Antonio Ferrer y construida por Adrián Vela, y la cúpula de Altea es evidente, así como la utilización de escamas vidriadas de La Ceramo y sus códigos gráficos.

Bibliografía:

Banyuls, A. Estudios varios sobre la obra, restauración y contenidos de la iglesia de la Purissima Xiqueta en Benissa. 
Cardona Ivars J.J.: Historia de la parroquia de Benissa, Benissa 2002
Del Rey Aynat,: J Miguel, Guía de Altea, Valencia 2014
Del Rey Aynat,: J Miguel, Paseando por las alteas, Valencia 2016
Fuster L. :La iglesia de Nª Señora del Consuelo, Altea, 2003.
Fuster L.: “Anotaciones del Cura D Juan Bautista Cremades Peiró sobre la Construcción de la Iglesia de Altea”. Manuscrito del autor, fuente: Archivo eclesiástico de Altea. Inédito
Fuster L .- Barber, D.: Investigación sobre el Archivo parroquial de Altea. Inédito
Goerlich, B. Arquitectura del Eclecticismo en Valencia. Valencia, 1983
Ricaud, F. Plano de la Villa de Altea y sus contornos, Valencia 1740. Publicado en el libro: Llorens, R.:  Historia de Altea, S. XVIII,, Altea, 1988.



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